En muchas ocasiones, los Consumidores nos topamos con objetos que imitan marcas y productos de marcas reconocidas a un precio notablemente más bajo. Lo que muchos desconocen es que muchos de éstos objetos pueden entrañar peligros muy graves para el usuario.

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Durante los últimos años, y con una frecuencia crecente, han penetrado en nuestro mercado productos que emulan a los artículos “estrella” de las marcas de prestigio.

….Junto a las clásicas imitaciones de Viagra, Cialis y Prozac, empezamos a encontrar falsificaciones de tratamientos contra el cáncer”.

Ésta particular invasión comercial encontró un gran filón en las prendas textiles y complementos. Rápidamente se hizo extensiva a otros sectores y, actualmente, podemos encontrar artículos de imitación en los ámbitos más sorprendentes.

De la imitación a la suplantación.

A día de hoy, raro es el producto ó rama comercial que se libra de las imitaciones. Productos que se venden como oficiales (incluso el empaquetado, logotipos y hasta hologramas son prácticamente idénticos al original), a un precio algo menor… pero con una calidad ostensiblemente más baja y, en todo caso, muy lejos de los estándares de calidad que establece la Unión Europea.

Recientemente, Nikon Europe B.V. publicaba en su web oficial un amplio estudio que permite al Consumidor diferenciar los productos originales de las imitaciones asiáticas. Y no sólo eso; la compañía advierte de los peligros que entrañan estas trabajadas falsificaciones: “Estas baterías falsificadas pueden afectar al rendimiento de la cámara o, en el peor de los casos, pueden producir fallos o provocar lesiones a la persona que utiliza la cámara o el cargador”.

Jugando con la salud.

Las falsificaciones han encontrado un nuevo nicho de mercado: la venta de medicamentos por Internet. En centenares de webs se nos ofrecen fármacos aparentemente fabricados por las grandes marcas pero que en realidad son burdas y peligrosas imitaciones. Tal y como afirma la propia Agencia Española del Medicamento: “Más de la mitad de los fármacos que circulan por internet son falsos, de baja calidad o con efectos tóxicos que pueden producir daños irreparables a la salud“.

Y es que junto a las clásicas imitaciones de Viagra, Cialis y Prozac, empezamos a encontrar falsificaciones de tratamientos contra el cáncer. Obviamente, y llegados a éste punto, los peligros para la salud son extremos.

¿Cómo actuar?.

El precio es un elemento determinante a la hora de decidir la compra de un producto: hay artículos que no se prestan a “gangas” (como, por ejemplo un medicamento ó unas gafas de sol), por lo que desconfiar de precios anómalamente bajos es el primer criterio que nos puede ahorrar más de un disgusto.

El segundo criterio parece obvio, pero – a la vista de la cantidad de notificaciones que recibimos en Atención al Consumidor – puede no ser tan evidente. El punto de venta es otro de los aspectos que debemos sopesar: ¿Es una web española?, ¿europea?, ¿cuenta con las necesarias certificaciones de calidad y seguridad?. Realizar una compra en el lugar equivocado puede revertir de forma seria y directa en nuestra salud…. y en nuestro bolsillo.

En todo caso, siempre que considere que puede estar ante una falsificación, asesórese, contacte con una entidad que le ayude a evaluar el producto y, ante todo, desconfíe de las gangas. Su salud… no se presta a rebajas ni saldos.

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