Con cada vez mayor frecuencia muchos Consumidores descubren que, tras su última compra con tarjeta de crédito, el importe final aparece duplicado. Y no, no se trata de un error técnico ni de un descuido en el proceso de compra: es el nuevo protocolo de seguridad empleado por establecimientos, comercios y entidades bancarias. Te lo mostramos.

Cargos duplicados en la tarjeta
Cargos duplicados en la tarjeta

Tras mucho pensarlo, y tras ahorrar lo necesario, el Consumidor realiza una reserva de hotel para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Tras llegar al punto de destino, comienza a hacer uso de la tarjeta y descubre que ésta deja de estar operativa: inexplicablemente, ha llegado a su límite.

…el procedimiento se utiliza cada vez con mayor frecuencia en distintos sectores y servicios”.

Una vez realizadas las correspondientes pesquisas descubre una desagradable sorpresa: el importe de la reserva de hotel se ha duplicado sin previo aviso; y no sólo eso: la operación cuenta con el visto bueno de nuestra entidad bancaria… y hasta del propio hotel. ¿qué ha ocurrido?.

Todo “por seguridad”.

Según nos informa ING (Blog “En Naranja“) éste procedimiento es lo que se conoce como “Garantía de Pago” y permite al vendedor (del bien ó del servicio) comprobar la autenticidad de nuestro pedido, del método de pago utilizado y, paralelamente, disponer de una garantía adicional en caso de que nuestra transacción así lo requiera.

El caso más conocido – y asumido – es el de la reserva de coches, aunque el procedimiento se utiliza cada vez con mayor frecuencia en distintos sectores y servicios, sobre todo los que utilizan el Canal On Line y/o se realizan con una entidad no española:

  • Reservas de Hotel.
  • Alquileres vacacionales.
  • Compra de entradas.
  • Gasolineras (especialmente las de autoservicio).
  • Grandes Superficies

La retención de ése importe adicional varía entre la emisión de un pequeño cargo “de comprobación” (con una cuantía cercana a un euro) ó el bloqueo de un concepto mayor a modo de fianza (cuya cuantía final puede ser de hasta el 100% de lo pagado ó una cuota fina de 100 € como ocurre con las gasolineras de autoservicio).

Consecuencias para el Consumidor.

La primera y más inmediata es que se reduce directamente la cantidad de crédito disponible en la tarjeta, ante una reserva de alojamiento internacional tal circunstancia puede tornarse en un grave problema. Paralelamente, tal “bloqueo de seguridad” deja en manos del vendedor/empresa la potestad para adjudicarse unilateralmente aquella cuantía que estime oportuno en concepto de compensación/indemnización.

Otra consecuencia, quizás no tan conocida, es que tal protocolo provoca que algunas de nuestras tarjetas no puedan utilizarse en determinados servicios y establecimientos: las tarjetas de débito y las virtuales no permiten aplicar tales “bloqueos” por lo que, casi con total seguridad, serán rechazadas.

Por ello, Desde Atención al Consumidor España, recomendamos que antes de contratar cualquier servicio que pueda requerir de tal retención, solicitemos al vendedor (ó a la web que nos ofrece el servicio) información de la política que sigue dicha empresa y, consecuentemente, de la cuantía final y concreta que se nos va a aplicar así como del tiempo que ése dinero necesita estar bloqueado. Así evitaremos sorpresas desagradables.

Llegados a éste punto la pregunta es evidente: ¿puedo reclamar ésta cuantía?, tal y como nos indica ING: “Una vez realizado el pago del servicio ó ejecutada la cancelación, el bloqueo debe ser gestionado“. Si ésto no se produce en un plazo razonable (algo que ocurre con mayor frecuencia de la deseada) debemos reclamar a la entidad emisora de la tarjeta la anulación del mismo.

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