Hoy vamos a hablar de la pasta «italiana», pero no de ésa suculenta pasta artesanal que también podemos preparar en casa (la trataremos en sucesivas entregas), si no de la pasta industrial. Un alimento muy apreciado en los hogares españoles y que, como veremos, también puede ayudarnos con nuestro ahorro.

Pasta Italiana, fresca y seca

La pasta llamada «italiana» tiene en realidad procedencia asiática, y es una vieja conocida del consumidor europeo prácticamente desde el siglo XIII.

Lo que muchos desconocen es que la pasta fresca, es otro de ésos elementos que nos permite «ahorrar cocinando».

En el siglo XVII, la producción de pasta se industrializó gracias a la creación en la zona de Nápoles, (tierra -por cierto- de la mejor Mozarella) de máquinas que permitían producir éste manjar en cantidades ingentes y a un precio razonable.

Otra de las claves para que éste producto se convirtiera en un asiduo de los hogares europeos fué el formato de «pasta seca», un compuesto de trigo duro y agua, que permitía transportar el género a centenares de kilómetros, ó almacenarlo durante largos periodos de tiempo…. sin que perdiera sus cualidades organolépticas.

Y ésta ha sido, durante años, la pasta más popular entre el consumidor español por su bajo coste, su gran versatilidad y sus innegables cualidades culinarias. Hace apenas dos décadas emergió en nuestro mercado otra de las variedades tradicionales… pero (y entonces) notablemente más cara: la pasta fresca.

Hasta hace no muchos años, la pasta fresca (en la que, a diferencia de la pasta seca, se emplea huevo y harina de extrema finura), era un producto de gourmet al alcance de muy pocos.

Una vez más la producción industrial ha venido a socorrer al castigado bolsillo del consumidor ofreciéndole una amplia variedad (raviollis, tortellini, ripiene, cappelleti, tallarines, fideos… etc.) y ahora sí, a precios ligeramente superiores a las variedades de pasta seca.

Lo que muchos usuarios desconocen es que ésta pasta fresca (más consecuente con nuestros actuales requerimientos que su ancestral hermana «seca») es otro de ésos elementos que nos permite «ahorrar cocinando», ya que apenas requiere 3 minutos de cocción frente a los 10 ó 15 de la pasta seca. Ó dicho de otro modo, esto supone un notable ahorro energético que – a la larga – compensa ése mayor desembolso que tenemos que realizar.

Hagan ésta prueba: introduzcan en un bol, medio litro de caldo de carne, un ligero toque de vinagre (a ser posible balsámico), aceite, pimienta y sal. Caliéntenlo en un microondas a plena potencia durante unos 3 minutos. A continuación añadan la pasta fresca, remuevan ligeramente y tapen el bol con un film de plástico durante, al menos media hora. Ideal para tod@s aquell@s que trabajan… y que deben dejar comida ó cena preparadas  de antemano.

Descubrirán una forma económica, sencilla y muy eficaz de macerar la pasta con la que ahorraremos dinero… y energía.

Cierto es que un buen plato de Penne Rigate (entre otros) convierte en irrenunciable el uso de una pasta seca… pero eso no nos va a impedir experimentar con la pasta fresca, con la que descubriremos… que ahorrar puede ser algo muy delicioso.

Más Consejos y Recetas en nuestra sección «Ahorre Cocinando».

 

2 Comentarios

  1. hola, yo hago pastas artesanales en casa seguido, pero cuando termino las dejo secar hasta el siguiente dia y de ahi las guardo en algo cerrado y dejo en un lugar seco. Osea en la repisa como cualquier fideo que uno compra. Nunca me han hecho mal cuando las como despues, ni se me han dañado ya que estan secas. Lo maximo que las he dejado es un mes i medio. Pero todo bien siempre. He hecho hasta con espinaca y remolacha para hacerlas de colores y las he dejado igual y todo bien jaja no se dañan ni cambian aspecto.

    Escribo porque recien alguien me dijo que eso no era buena idea y que uno las debe guardar en la refrigeradora y consumir dentro de 3 dias maximo o sino congelar por maximo 2 meses. Me puse a chequiar en el internet y tambien sale asi. Porque es esto? Yo no tenia idea. Esta muy mal lo que estoy haciendo? Ojala me puedan informar, muchas gracias.

    cierto, las hago con huevo y harina normal. a veces si encuentro mezclo con semola y harina pero por lo general harina normal.

    espero me puedan dar ayudar con mi incognita

    • Saludos Fernanda.

      Todo depende de las condiciones en las que se realice ése proceso de deshidratación. Haciéndolo correctamente y con las adecuadas medidas de higiene en el procesado y en el almacenaje, no debería haber ningún problema. No obstante, sí te recomendamos utilizar una deshidratadora de cocina (hay modelos de tipo doméstico) para garantizar que el proceso se realiza de forma completamente aséptica.

      Un saludo!

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