Cada español consume al año una media de 13 litros de aceite, la mayor parte de ellos de oliva. Todos conocemos las excelentes propiedades de un virgen extra, unas propiedades que le convierten en un gran aceite… pero no, precisamente, en el más idóneo para todas las ocasiones.

Vaporizador de Aceite
Vaporizador de Aceite

Echemos cuentas: un aceite de oliva virgen tiene un precio mínimo que ronda los 3 euros, uno más si optamos por un virgen extra… y hasta 10 euros si optamos por uno «premium». Tal desembolso nos garantiza el acceso a un producto de primerísima calidad… pero no a un aceite que resulte «rentable» para todo tipo de usos.

A muchos usuarios no les duelen prendas a la hora de llenar la freidora con todo un virgen extra. Craso error».

A estas alturas creo que a nadie se le ocurriría hacer una buena mahonesa sólo con aceite de oliva (es preferible optar por el girasol ligeramente aromatizado con un buen oliva), pero a muchos usuarios no les duelen prendas a la hora de llenar la freidora con todo un virgen extra. Craso error.

En el mercado español contamos con excelentes alternativas… quizás no muy conocidas, pero sí tremendamente eficaces… y rentables. El aceite de semillas es una excelente elección para realizar frituras, su nulo sabor, su resistencia a la oxidación, su alto punto de ruptura (temperatura máxima a la que lo podemos utilizar) y unas intachables cualidades nutricionales, lo convierten en un aliado perfecto para utilizar en una freidora.

Si optamos por la sartén, encontramos en el aceite de girasol a un aliado perfecto. Es increíblemente estable a altas temperaturas, respeta por completo el sabor de los alimentos y podemos adquirirlo por prácticamente la mitad de precio que un aceite de oliva de marca blanca. La única limitación que debemos tener en cuenta es su facilidad para oxidarse, por ello… no debemos utilizarlo en freidoras y tampoco dejar la botella abierta más tiempo del necesario, ya que sus cualidades organolépticas desaparecen rápidamente en contacto con el oxígeno.

Llegados a éste punto muchos objetarán: «¿debo entonces renunciar a ése aroma incomparable de un buen aceite de oliva?». Rotundamente no. El aceite de oliva es insuperable consumido en crudo, ningún otro tipo de aceite en el mundo puede siquiera acercarse. Por ello, lo coherente es utilizarlo para ensalzar nuestros platos (que no bañarlos) algo que conseguimos con una pequeña proporción. En el mercado disponemos de unos cómodos vaporizadores que nos permitirán aromatizar nuestros platos empleando una dosis mínima de tan codiciado manjar (ver imagen a la derecha).

Hagan la prueba: frían un buen huevo en abundante aceite de girasol y remátenlo con una vaporización de un virgen extra y una sal de calidad. Delicioso, saludable y mucho más  económico.

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