Las vacaciones veraniegas son un momento ideal para descansar del ajetreo diario, reponer fuerzas…. y así retomar nuestra habitual actividad con un vigor renovado. Pero, cuidado, nuestro afán de disfrutar de ésos placeres veraniegos sirven a determinados establecimientos para hacer su particular agosto.

Chiringuitos vacaciones 2016 terrazas cerveza

Bares, terrazas, chiringuitos, restaurantes se convierten éstos días en el epicentro del ocio para muchos españoles.

Desafortunadamente, éste estado de relax y despreocupación es aprovechado por determinados establecimientos para hacer caja a costa de nuestra permisividad».

No hay nada más relajante que tomar una buena cerveza en una terraza mientras contemplamos el mar en la lontananza. Es un momento ideal para olvidar problemas, reponer buerzas y atesorar nuevas vivencias.

Desafortunadamente, éste estado de relax y despreocupación es aprovechado por determinados establecimientos para hacer caja a costa de nuestra permisividad. Y es que «estamos de vacaciones»…. y una de nuestras principales metas es huir de los problemas. Pero no debemos.

Nuestros Derechos no tienen vacaciones.

Afortunadamente, la Hostelería española es todo un referente internacional en cuanto a calidad, seriedad y prestigio… pero toda regla tiene su excepción y es, precisamente en éstas fechas, cuando tales «excepciones» deciden hacer su agosto. Vamos a hacer por ello un rápido recorrido sobre todas aquellas prácticas que no debemos tolerar… aún en ésta época de relax y asueto:

  • «La Cerveza espumosa»: Aunque no hay una ley oficial que lo dicte, lo habitual es que la manida «caña» de cerveza se nos dispense con una cantidad cercana a los 20 cl…. cosa difícil por que muchos proveedores saben hacer auténticos milagros con el diseño de su «menaje corporativo» para escatimar algo de cubicaje sin que sea fácilmente percibido. A ésto debemos añadir que sobre éstos recipientes de limitado cubicaje, algunos avezados hosteleros aplican una pequeña dosis de líquido y una muy generosa capa de espuma. Como nuestra intención no es el afeitado si no refrescarnos, es muy recomendable sugerir al amable camarero que retire toda capa de espuma que exceda los 2 cm de espesor y que la reponga con, precisamente lo que le hemos pedido, ¡cerveza!. Y es que no hay nada como una cañita «sin ó con»…. bien tirada.
  • «El combinado ártico»: Otro de los grandes clásicos veraniegos es el combinado. Su popularidad en las noches estivales es innegable, sobre todo, por que contamos ya incluso con alternativas libres de alcohol de excelente calidad. Desafortunadamente no es una alternativa económica; al menos para el Consumidor, por que determinados establecimientos saben como convertirla en una auténtica «bicoca». Cada vez que optemos por éste producto debemos controlar la profusión de hielo. Si partimos de la base de que parte de los elementos ya están previamente refrigerados (como los refrescos) y que la temperatura ambiente – merced al aire acondicionado – tampoco es excesiva, el añadir todo un despliegue «glacial» de media docena de cubitos resulta improcedente. Conviene recordarlo en el establecimiento, dando por buena una proporción de 3 cubitos por cada «trago largo» (unos 25 cl.). La frescura ya se la ponemos nosotros…. en la pista de baile (si es preciso).
  • «El café rebautizado». La profusión de máquinas de café de cápsulas nos ha convertido a todos en auténticos «expertos» en el café y sus diferentes formatos. No hay que ser un «hipster» de pleno derecho para saber identificar un espresso, un lungo, latte macchiato….y otras tantas delicias de cafeína. Sin embargo, no todos los establecimientos comparten tal entusiasmo y sí es fácil constatar cómo el tan manido espresso se convierte en el tradicional café «solo» de máquina…. sólo que con una cantidad ostensiblemente menor (inferior a los 10 cl) pero sí (aquí sí) cobrado a precio de nombre exótico. Y recemos por que no haga su aparición el nefasto «torrefacto» (algo de lo que ya hablaremos en éstas páginas largo y tendido). Nuevamente llega el momento de replantear al establecimiento el precio y la calidad de lo servido.

Resumiendo… la cantidad y calidad de todo aquello que consumimos no debe verse afectada por el verano ni por el factor turístico. Si consideramos que nuestros Derechos como Consumidor pueden verse afectados, es necesario actuar. Que nada ni nadie empañe estas – tan merecidas – vacaciones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here