Desde el día 1 de septiembre de 2014, a través de dos nuevos reglamentos de la Unión Europea, se regula por primera vez el etiquetado energético de las aspiradoras, por un lado, y se establecen los requisitos que deben cumplir a partir de ahora estos aparatos, por otro. El objetivo es reducir el gasto energético y contribuir a la conservación del medio ambiente.

Estas normativas se aplican solamente a las aspiradoras de uso general, a las de suelos duros y a las de alfombras y moquetas; no a las que trabajan en húmedo, o en húmedo y en seco, o las que funcionan con pilas, las robotizadas, las industriales, las pulidoras y las de exterior.

Los nuevos requisitos son:

  • Los aparatos de potencia mayor de 1600 W se irán retirando progresivamente hasta que a partir del 1 de septiembre de 2017 el máximo de potencia que deberán tener será de 900 W.
  • El consumo de energía anual debe ser inferior a 62 kWh; a partir de septiembre de 2017, menor de 43 kWh.
  • La recogida de polvo en alfombra debe ser, al menos, del 70%; del 75% en 2017.
  • La captación de polvo en suelo de madera será, como mínimo, del 95%; el 98, en 2017.
  • A partir de 2017, la potencia acústica no podrá superar los 80 decibelios.
  • De cara a esa fecha, se establecen además dos exigencias para asegurar la durabilidad del aparato: la manguera deberá estar en condiciones óptimas de uso después de 40.000 oscilaciones en tensión y la vida útil del motor tendrá que superar las 500 horas.

Etiqueta energética

Las aspiradoras tienen que ir ahora acompañadas por primera vez de una etiqueta energética, como los grandes electrodomésticos. Igual que en esos casos, la etiqueta tiene que estar en un lugar visible, mostrar el nombre del suministrador o la marca comercial y la referencia del modelo, e informar de la eficiencia energética a través de un código de siete colores y letras.

El verde y la letra A son para los aparatos más eficientes, y el rojo y la letra G para los que más vatios consumen. A partir de 2017, esta clasificación cambiará y pasará a marcarse con la letra A+++ para los más eficientes y la D para las menos.

La etiqueta tiene que informar también sobre el consumo energético medio anual; el nivel de ruido; la recogida de suciedad en suelos duros o en moqueta y la re-emisión de polvo.

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