El Ministerio de Consumo trabaja en un nuevo etiquetado para dispositivos eléctricos o electrónicos que indicará al Consumidor en el momento de la compra la «facilidad» que tienen para ser reparados. Actualmente, el coste o disponibilidad de una reparación es un obstáculo, que lleva a los Consumidores a comprar un producto nuevo. En muchos de estos casos una simple reparación sería suficiente para alargar la usabilidad del aparato.

La empresa Apple, para adaptarse a la nueva normativa ya utiliza el programa de reparación

Fue el pasado mes de noviembre cuando Europa dio el paso y aprobaba, gracias a una votación masiva del Comité de Mercado Interior, el «derecho a reparar». Un texto que planta cara a la Obsolescencia Programada y que recibió 395 votos a favor. La normativa aboga por articular una serie de medidas legales que pongan fin a los dispositivos de un solo uso, al clásico «usar y tirar». Por primera vez se obliga a los fabricantes a facilitar la reparación. Una demanda de más de una década que han venido formulando consumidores de todo el planeta, exigiendo alargar la vida útil de este tipo de productos.

Desde Europa, se insta a los distintos países a esa implementación ya que, ahora más que nunca, es necesario «un etiquetado obligatorio para proporcionar información clara, inmediatamente visible y fácil de entender a los Consumidores sobre la vida útil estimada y la capacidad de reparación de un producto en el momento de la compra». Francia ha sido el primer país en aplicar éstos nuevos preceptos nada más empezar 2021.

El «Derecho a Reparar» llega a España

España será, por lo tanto, el segundo país en implantar la medida. Así lo anunció el Ministro de Consumo el pasado 15 de marzo, en el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, como respuesta a las recomendaciones del Parlamento Europeo.

Previsiblemente, este nuevo etiquetado guardará muchos parecidos con el modelo adoptado por el país vecino. Al igual que en Francia, tendrá una puntuación de 0 a 10. En productos presenciales podremos ver la etiqueta directamente en su embalaje. En compras por Internet, la web deberá mostrar dicha puntuación al lado del producto a la venta (ver fotografía arriba a la derecha); a mayor puntuación, más facilidad para reparar el dispositivo cuando éste deje de funcionar ó muestre algún problema técnico.

Paradójicamente, serán los propios fabricantes quienes calculen el índice; una escala que clasificará los aparatos eléctricos y electrónicos en base a criterios como la documentación que haya aportado el propio fabricante (indicando el grado de facilidad para reparar y desmontar el producto), la disponibilidad de piezas de repuesto ó la relación entre el precio de las piezas de repuesto y del producto original. Además, se tendrán en cuenta otros criterios específicos en función de la categoría AEE (asistencia y facilidad en el reinicio de software).

Cada uno de estos baremos individuales tendrá un máximo de veinte puntos. El índice de Reparabilidad global, se calculará sumando todos ésos puntos y dividiendo el resultado entre diez. Las autoridades de Consumo y de Vigilancia de Mercado supervisarán que el etiquetado final sea el correcto.

Esta iniciativa, ayudará a los Consumidores a tomar mejores decisiones en el momento de la compra. Contribuirá a la promoción de una economía más sostenible y, sobre todo, el fomento de una cultura de Consumo basada en la reparación, la reutilización y los productos de segunda mano. Un paso más en la lucha contra la obsolescencia programada que afectará a hogares, productores, diseña.

En el caso del país vecino, por ahora, sólo se usará en cortadoras de césped, lavadoras, móviles y televisores. De momento, en España no se ha especificado qué dispositivos electrónicos deberán ofrecerlo ni a partir de cuándo estará disponible. Os mantendremos informados.

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