En febrero de 2009, irrumpió en el mundo virtual una nueva moneda, el bitcoin, que cada día ha ido captando más adeptos.

Muchos comercios on line e incluso algunas tiendas físicas, tanto en España como en el extranjero, admiten ya el pago con esta nueva moneda virtual, basada en códigos algorítmicos extremadamente complejos que hacen que cada moneda esté asociada a una única ecuación y a un solo dueño, por lo que es prácticamente imposible falsificarla o robarla.

Creación y uso

Los bitcoins se crean a través de unos potentes procesadores que van desvelando estos códigos y convirtiéndolos en moneda virtual. Las personas que disponen de estos procesadores, que puede ser cualquier ciudadano, son conocidos como “mineros” y son los que crean los bitcoins.

La moneda se puede conseguir comprándola a los «mineros», intercambiando productos por bitcoins, cambiándola por otra moneda o entrando en páginas que regalan fracciones de bitcoins a cambio de acceder a anuncios publicitarios o compartir enlaces.

Cualquier persona puede tener bitcoins y pagar con ellos en establecimientos. Se trata de un sistema basado en el “peer to peer” (P2P), es decir transacciones de persona a persona, sin intermediarios. Para ello, se crea un monedero virtual a través de la página web específica y allí se van almacenando las monedas, a través de una serie de códigos.

Ausencia de regulación

Este sistema, que se encuentra fuera del control de cualquier autoridad monetaria o estatal, está planteado como un procedimiento descentralizado, donde ningún organismo o participante podría crear nunca más de los 21 millones de bitcoins, límite de emisión de moneda marcado desde su inicio.

Riesgos

Aunque cada vez prolifera a más velocidad, el bitcoin, que ha pasado de valer menos de 10€ a cerca de 1.000€ sufriendo bruscas oscilaciones de su valor, no está protegido por ninguna autoridad de consumo. Se trata de una especie de intercambio particular entre todos los usuarios de la moneda, por lo que escapa a las leyes de protección al consumidor.

Si en algún momento, existiese un problema de pago, o con el producto adquirido o el servicio contratado a través de esta moneda, el consumidor debe tener en cuenta que no estaría amparado por la ley de protección al consumidor.

Por eso, antes de utilizar este sistema hay que ser consciente de que existe una gran volatilidad en el valor de esta moneda, que un día puede valer 200€ y al día siguiente 100€.

Bitcoin versus comercio electrónico

El sistema de pago utilizado por los bitcoins es comparable al sistema de pago electrónico que utilizamos hoy en día. Sin embargo, este último, basado en el pago con tarjetas de crédito, transacciones bancarias, PayPal, etc., sí está regulado por la ley.

En el caso de que, por ejemplo, se incumpla un pago o no se entregue un producto adquirido con tarjeta, se puede reclamar ante la administración pública, algo que no sucede si la transacción se realiza con bitcoins.

En algunos países se ha prohibido el uso de bitcoins (Rusia, Tailandia o China) y cada día surge una nueva controversia en torno a esta moneda virtual.

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