La política de cada vez más operadores de Telefonía de devengar el coste de los terminales a los propios usuarios, hace que la compra de un nuevo móvil resulte aún más difícil.

La oferta de terminales cada vez es más variada
La oferta de terminales cada vez es más variada

Si elegir un teléfono móvil era ya una labor compleja, desde el pasado mes de marzo lo es aún más, ya que un creciente número de usuarios se ve ahora obligado a abonar el importe completo del terminal.

El precio de un Smartphone suele ser incluso superior al de un PC completo de gama media.

A ésta novedosa circunstancia hay que añadir otra aún más preocupante: la evolución reciente de la telefonía ha convertido al móvil en un ordenador completo y en miniatura cuyo coste supera, en ocasiones, el de un equipo informático convencional.

Cada vez más especializados.

Por otro lado, la oferta de los fabricantes se ha diversificado tanto que a la hora de comprar el teléfono, y consecuentemente realizar tal inversión económica, debemos tener muy claro el uso que vamos a dar al terminal para no equivocarnos.

Hace algunos años, en la elección del teléfono primaban más los criterios estéticos que los propiamente técnicos. Tampoco el precio del terminal era un elemento determinante ya que la práctica totalidad de los operadores permitían al usuario acceder a casi cualquier modelo… acogiéndose al correspondiente programa de puntos.

Actualmente, los terminales ofrecen un amplio abanico de posibilidades técnicas que, si bien les permite mostrar una casi total polivalencia en determinados aspectos (fotografía, reproducción de contenidos multimedia, acceso a redes sociales… etc.), les convierte también en unos dispositivos informáticos caros y complejos ante los que, una buena elección previa resulta más que aconsejable… ineludible.

Para ofrecer al consumidor, una visión general de éste mercado tan tremendamente segmentado, hemos optado por clasificar los terminales – a muy grandes rasgos – en función del sistema operativo en el que se basan y, consecuentemente, del tipo de uso al que van enfocados:

iPhone OS: Es patrimonio exclusivo de los terminales de la marca Apple, smartphones de gama alta que cuentan con unos excelentes acabados, unas reconocidas prestaciones multimedia… y unos precios ostensiblemente más elevados que los modelos equivalentes ofrecidos por otros fabricantes. Otro de sus puntos fuertes es la calidad y cantidad de las aplicaciones que podemos instalar, gracias a ellas podemos personalizar el terminal hasta niveles insospechados. Son teléfonos ideales para trabajar manejar contenidos multimedia, con una calidad de imagen (tanto a nivel de pantalla como con el uso de la propia cámara) realmente sorprendente que, como contrapartida, tienen un coste económico muy elevado.

Android: Podemos encontrarlo instalado en terminales de muy distintas marcas. Éste sistema operativo es el que más cuota de mercado está ganando durante los últimos años gracias a su flexibilidad, fluidez de funcionamiento y el aprovechamiento que realiza del microprocesador; permitiendo a los modelos más pequeños trabajar solventemente con aplicaciones multimedia y los más potentes, ejecutar fluidamente incluso juegos en 3D. Aunque la versión actual de Android es la 4.0 (ICS) todavía podemos encontrar terminales con la 2.2 ó 2.3 y un sólo núcleo, que nos permitirán navegar óptimamente por Internet, redes sociales y contenidos multimedia… a un precio razonable. Los que deseen más prestaciones deberán optar por modelos con doble (e incluso cuádruple núcleo) y bien por una versión 2.3 actualizable ó bien por la 4.0. Eso sí, el coste económico de estos avanzados terminales puede dispararse hasta cifras ligeramente inferiores a las del propio iPhone. Teléfonos perfectos para los amantes de los videojuegos y que, a la vez, muestran una gran capacidad a la hora de navegar por Internet.

Blackberry OS: El fabricante canadiense RIM, comercializa unos terminales directamente heredados del mundo empresarial que nos ofrecen un elevado desempeño y seguridad en tareas administrativas (email, agenda, relación con proveedores y contactos… etc.) pero sensiblemente limitados en la reproducción y generación de contenidos multimedia. La navegación web es bastante solvente. Su catálogo de aplicaciones es escaso en cuanto a calidad y cantidad, aunque bien es cierto que el «equipamiento de serie» hace que el recurso a éstos programas no sea una obligación. Equipos ideales para trabajo administrativo, sistemas de logística (posibilidad GPS inmejorables) y uso empresarial en general. Recomendable optar por – al menos – la versión 6, aunque los modelos equipados con la 5 ofrecen también un elevado rendimiento a un precio muy razonable.

Windows Phone: El sistema que dió vida a las antiguas PDA (Asistente Digital Personal) ha tenido serias dificultades para compaginar su labor de organizador con las funciones propias de la telefonía móvil. Pese a ello Windows Phone (sobre todo en su versión 7) es un sistema sencillo, robusto que permite una gran facilidad de uso a los menos experimentados en smartphones. No dispone de la potencia y flexibilidad de los Android ni de la calidad de manejo de Blackberry ó iPhone, tampoco es tan escalable ó personalizable como sus rivales e, incluso, se ha llegado a discutir sobre su continuidad en el mercado de telefonía. Con todo, puede ser una gran opción para quien quiere disponer de un smartphone «sin complicaciones» pero polivalente, fácil de usar y que permite una calidad de navegación web más que razonable.

Symbian: Fué el puntal tecnológico de los smartphones de hace algunos años. sin embargo su evolución reciente ha sido mucho menos óptima que la de sus rivales y, consecuentemente, sus prestaciones son ostensiblemente inferiores. Aún hoy podemos encontrar algunos terminales que lo equipan (cierto es que cada vez menos), unos teléfonos con un precio notablemente inferior al de la competencia pero con una calidad de uso muy limitada y poco configurable; especialmente en la reproducción de contenidos y navegación web. Son los smartphone ideales para aquellos que disponen de menos presupuesto y que, paralelamente, no exigen grandes proezas técnicas a su terminal.

 

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