En nuestra sección de Alertas de Consumo, son habituales las llamadas a revisión de numerosos vehículos (muchos más de los que nos gustaría) de diferentes gamas, precios y marcas. Por lo general suelen ser defectos fáciles de subsanar y que no acarrean mayores consecuencias. Sin embargo, a veces la situación es más grave… y costosa.

Hace unos días, un YouTuber mexicano afincado en California narraba, paso a paso, como su flamante superdeportivo McLaren Senna, valorado en un millón de euros, se convertía en una bola de fuego sin aparente motivo. La amplia divulgación de la noticia provocó que otros Consumidores abandonaran el tradicional secretismo y lo admitieran: mi McLaren también se ha quemado. ¿Qué ocurre?, ¿es habitual?.

Cuando alguna entidad, Gobierno ó fabricante detecta un defecto de fabricación en un automóvil, lo habitual es comunicarlo de forma abierta para que los posibles afectados puedan resolverlo sin que la situación pase a mayores.

Vehículo coche inundaciones reclamación
Vehículo afectado por las inundaciones

Los fabricantes de vehículos de lujo (cuya imagen de marca es fundamental) no suelen divulgar abiertamente éstos embarazosos percances. Lo habitual es contactar con los propietarios – uno a uno – y optar por la discreción más absoluta. Por ello, no son habituales noticias como la que os comentamos: McLaren llama a revisión a casi 3.000 vehículos. Incluidos los de gama más alta.

Hasta en las mejores familias….

Un organismo de Estados Unidos, la llamada National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA ó, mejor, Administración de seguridad para el tráfico para las autovías nacionales) ha sido el encargado de destapar tan atípica situación: Los modelos Sena, 720S y 570GT de determinadas series podrían presentar un defecto de fabricación que generara la combustión «expontánea» del vehículo.

Bentley en la red de alerta

Según las primeras pesquisas, el deterioro natural de un elemento protector del depósito podría provocar una fuga de combustible y el posterior incendio.

Una circunstancia que se agrava si tenemos en cuenta que son vehículos de altas prestaciones en los que las temperaturas, materiales y resortes físicos pueden maxificar los daños si algo falla.

En el punto de mira.

No es ningún secreto que muchos Gobiernos (entre ellos el de Estados Unidos) miran con lupa a éste tipo de vehículos: prestaciones desorbitadas, estructuras de seguridad mejorables (¡pensad que están diseñados para correr, no para chocarse!), difícil integración con el resto del tráfico urbano, necesidad de una pericia especial al volante…

Por ello, la vigilancia a la que son sometidos es particularmente estricta. Y aún así, no es fácil que recibamos alertas de éste tipo. Os dejamos algunas «curiosidades» a modo de ejemplo:

Así que, si eres el afortunado poseedor de uno de éstos vehículos, antes de volver a surcar el asfalto tras el confinamiento… revísalo. Ni siquiera los mejores coches se libran de nuestra Red de Alertas.

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