Cada día son más frecuentes las consultas de Consumidores que ven cómo su saldo bancario ó tarjeta de crédito padecen los estragos de esos menores y adolescentes que campan a sus anchas por Internet. Sin embargo… no es éste el mayor problema que debe afrontar el Consumidor; las consecuencias pueden ser aún más graves que las meramente económicas.

Silicon Valley se ha hartado. La proliferación de menores haciendo un uso descontrolado de Internet y de las Nuevas Tecnologías se ha convertido en un problema de gravedad con el que no contaban… pero que afecta a Consumidores, Familias y Empresas con especial crudeza. Por ello; han optado por aplicar medidas drásticas.

Jóvenes recibiendo formación sobre el uso de Internet.

Cada vez son más las tecnológicas que siguen el ejemplo de WhatsApp y prohíben su uso a menores de 16 años (como señalábamos en éste artículo). Pero no sólo eso; tras comprobar el escaso uso que se realiza de herramientas como el Control Parental, han decidido tomar cartas en el asunto.

En busca de la fama.

La popular plataforma de alojamiento de vídeos YouTube lleva meses luchando contra las malas prácticas de los menores. Hartos de excesos e imágenes inadecuadas y actitudes poco responsables en busca de un simple «Me Gusta» ó un «Like», Youtube decidió crear la herramienta «YouTube Kids» para que los menores pudieran hacer uso de éste sistema de forma segura.

Las restricciones que ésta modalidad implica para el joven usuario, provocaron que «YouTube Kids» fuera un completo fracaso entre un público adolescente más preocupado por perseguir el sueño de ser «Youtuber»… que por preservar su propia intimidad.

El siguiente paso del gigante norteamericano fue aplicar restricciones de forma unilateral a aquellos vídeos en los que detectaban la presencia menores: los comentarios, el botón «Me gusta» y otras fórmulas de interacción quedaban totalmente anuladas. Una medida radical… pero que no logró disuadir a ésos pequeños aprendices de cineasta.

Adios a la figura del «YouTuber».

El 12 de noviembre de éste año, el Gobierno de Estados Unidos anunciaba polémicos cambios en la llamada Ley Coppa (Children’s Online Privacy Protection). Con ella se pretende controlar y restringir el contenido que los menores comparten en la Red de Redes y que, consecuentemente, acaba en manos de las Grandes Compañías tecnológicas.

El propio usuario deberá decidir si sus aportaciones a canales como YouTube son aptas ó no aptas para menores. En caso de detectarse un mínimo incumplimiento de ésta categorización, la sanción para los padres, tutores ó responsables legales puede alcanzar fácilmente los 42.000 Euros. Y sí, ésta drástica medida también afectará a los usuarios de España.

Para muchos YouTubers, ésta normativa supone la práctica desaparición de sus canales; de hecho ya han cursado una petición a través de Change.org, para evitar que ésta medida se aplique a partir de enero del 2020.

Para los padres de los más pequeños implica tener que reforzar la vigilancia sobre sus hijos, ya que las consecuencias pueden ser devastadoras. Una medida impopular para el Consumidor… pero que permitirá preservar la necesaria seguridad e integridad de los más vulnerables.

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