Los residuos que se generan en los hogares son de muchos tipos. Actualmente todos los ciudadanos estamos más o menos concienciados sobre la importancia de reciclar esos desechos con el fin de que se puedan reutilizar y también con el objetivo de que los más peligrosos puedan ser eliminados de forma controlada.

Sabemos que en la ciudad existen unos contenedores de diferentes colores, destinados a los residuos orgánicos (naranja, aunque también puede ser gris o verde oscuro), a los envases de plástico, metal y tetrabiks (amarillo), al papel (azul) y al vidrio (verde).

Sin embargo, muchas veces nos preguntamos qué debemos hacer con otros productos que no entran dentro de esa clasificación. ¿Dónde deposito el aceite usado? ¿Dónde tiro el colchón viejo? ¿El cartucho de tinta de la impresora, lo mezclo con los restos orgánicos? Ninguno de estos tres productos debe ir en la basura normal de casa. Hay que depositarlos en los llamados puntos limpios.

Se trata de espacios abiertos que disponen de hasta veinte contenedores para diferentes tipos de productos y que son gestionados por el ayuntamiento o la mancomunidad correspondiente. Es un servicio gratuito donde el ciudadano puede tirar sus residuos peligrosos o de gran volumen, para los que no existe un contenedor concreto en la calle. A veces, el ayuntamiento también dispone de puntos limpios móviles: camiones que acuden a direcciones concretas dentro de cada barrio un día determinado y a una hora establecida, para que el ciudadano pueda dejar sus desechos sin tener que desplazarse.

Desechos para tirar en los puntos limpios

El tipo de productos que se debe llevar a los puntos limpios es:

  • Aceite usado de cocina: nunca se debe tirar al fregadero porque es muy difícil separarlo del agua y eso dificulta las tareas de las depuradoras. Una vez tratado se puede recuperar para fabricar biodiésel y jabones.
  • Fluorescentes y halógenos: los fluorescentes contienen mercurio tóxico; por eso deben ser tratados por separado. De ellos se recupera el mercurio, aluminio y vidrio.
  • Radiografías: de ellas se puede recuperar la plata.
  • Pinturas, disolventes y otros productos químicos: aerosoles, insecticidas, aguarrás, tintes, líquidos de frenos, líquidos fotográficos, cartuchos de tinta de impresora, etcétera. Sus materiales tóxicos penetran lentamente en aguas subterráneas contaminándolas. La mayoría son eliminados de forma controlada.
  • Aparatos eléctricos y electrónicos: electrodomésticos de todo tipo, ordenadores, televisores, videocámaras, cintas de vídeo o casete, CD, teléfonos… Las diferentes partes que los forman pueden reutilizarse para fabricar otros objetos. Por otro lado, suelen contener componentes peligrosos: por ejemplo, si se abandona un frigorífico en un descampado, con el tiempo los gases podrían salir de la estructura y contribuir a la destrucción de la capa de ozono.
  • Escombros: restos que proceden de una obra pequeña que se hace en el hogar (baldosas, azulejos, restos de cemento, tazas del váter, bidé, material de fontanería, cableado eléctrico, puertas, ventanas…). También se incluyen los vasos y tazas de porcelana.
  • Voluminosos: colchones, sofás, muebles… Son objetos que hay que llevar a los puntos limpios por su dimensión. Si se llegasen a incinerar en el exterior originarían gases tóxicos. Se pueden recuperar para elaborar otros productos.
  • Metales: somieres grandes, tornillos, grifos, pomos de puertas… Si contienen latón, plomo, cobre, hierro, estaño y aluminio, se pueden reciclar.
  • Aceite usado de vehículos: por su alto poder contaminante, necesitan un tratamiento especial y pueden utilizarse posteriormente como combustible.
  • Baterías de coche y moto: son muy contaminantes porque llevan líquidos corrosivos. De ellos se puede aprovechar el plomo, níquel y cadmio.
  • Medicamentos: también se pueden depositar en las farmacias. Los que están caducados se eliminan de una forma controlada. Los que no, se envían a países en vías de desarrollo o se destinan a personas necesitadas.
  • Pilas: de las pilas se puede recuperar algún material, como el cadmio. Se depositan en lugares especiales por ser muy contaminantes y con el fin de someterlas a una eliminación controlada.
  • Ropas, trapos, calzado y textiles de decoración.
  • Papel, cartón, maderas y objetos plásticos.
  • Otros (sólo se admiten en algunos tipos de puntos limpios): restos de poda o jardinería, cosméticos, productos de fotografía, termómetros, etc. Los restos de tierra de una maceta se pueden depositar en el contenedor orgánico de casa.

Ventajas

Aunque en ocasiones suponga una incomodidad para el ciudadano trasladarse hasta el punto limpio a dejar sus desechos, son muchas las ventajas que se derivan de esta actitud cívica. Entre otras:

  • Evitar un peligro para la salud: muchas sustancias contenidas en los residuos peligrosos domésticos son inflamables, corrosivas o explosivas; por ejemplo, los pesticidas pueden irritar la piel y los ojos y tienen efectos cancerígenos.
  • Evitar un peligro para el medio ambiente: algunos de estos desechos causan un daño irreparable en el agua, el suelo o el aire.
  • Evitar el vertido incontrolado de residuos voluminosos.
  • Aprovechar materiales que se pueden reciclar directamente.

Destinar cada tipo de residuo a un objetivo específico, con el fin de darle el mejor aprovechamiento y evitar costes innecesarios.

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