La cerámica artesanal española podría quedar relegada a un uso decorativo y ya no alimentario, con el consiguiente perjuicio para los fabricantes.

Esto es así porque la Comisión Europea ha decidido reducir notablemente los límites de cadmio y plomo en ese tipo de productos, siguiendo la política de evitar el riesgo que puede suponer la migración de ciertos metales pesados en materiales destinados al contacto con los alimentos.

Ante esta posible situación, que afectaría de manera muy negativa en la fabricación y comercialización de la cerámica artesanal de nuestro país, la Comisión Europea ha optado por la posibilidad de crear dos grupos de cerámicas, uno de uso frecuente y otro de uso ocasional, en el que entrarían las cerámicas españolas. Para definirlo, se ha lanzado un cuestionario con el fin de que los ciudadanos europeos puedan dar su opinión.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Dirección General de Consumo se han unido a la iniciativa y quieren difundir el test para que la mayor parte de los consumidores españoles puedan opinar y así poder elaborar una normativa lo menos lesiva posible para el mercado español, en función del uso mayoritario que se le da a este tipo de productos. Se puede acceder a la encuesta pinchando aquí.

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