La compra de una mascota es comparable a cualquier otra adquisición, en cuanto a derechos del consumidor y garantías se refiere. Pero, además, los vendedores tienen unas obligaciones añadidas a las de cualquier otro comercio, al tratarse de la venta de seres vivos.

Antes de decidirse a comprar un animal, y teniendo en cuenta que el abandono de mascotas es cada vez más frecuente, algo que no debería ocurrir, es conveniente valorar algunos aspectos: espacio del que se cuenta para él en la vivienda, si se va a disponer de tiempo suficiente para su cuidado, el precio que supondrá su mantenimiento, cuál es la mascota más adecuada para su hijo (en el caso de que sea el destinatario), si hay alguna persona alérgica en el domicilio, etc.

Obligaciones del vendedor y del establecimiento

El vendedor debe:

  • Vender los animales desparasitados y libres de toda enfermedad.
  • Facilitar un certificado veterinario que acredite lo anterior. Si posteriormente surgiera una enfermedad que hubiese sido incubada y que no se hubiese detectado en el momento de la venta, el responsable sería el vendedor.
  • Entregar factura de compra.
  • Ofrecer un plazo de garantía mínima de ocho días para comprobar que no hay lesiones ocultas o enfermedades en incubación.
  • Respetar la garantía de dos años establecida en la legislación de los productos de consumo, que responsabiliza al vendedor ante un defecto o una disconformidad que pueda tener el consumidor en relación a lo que se adquiere (por ejemplo, en el caso de un animal, que resulte no ser de la raza que le habían dicho al comprarlo).

Hay que tener en cuenta que, al tratarse de un ser vivo, no se pueden aplicar los mismos criterios que para un objeto. Si un animal enferma, fallece, no se adapta al entorno, etcétera, no se puede responsabilizar al vendedor, a no ser que tuviese algún problema de nacimiento.

Algo distinto sería si se ha comprado un animal con pedigrí y luego es mestizo, o se ha solicitado una hembra, y luego resulta ser macho. Para poder reclamar estas disconformidades, es muy importante pedir y conservar siempre el certificado del animal y la factura, donde consten los detalles importantes.

Por otra parte, el establecimiento tiene que cumplir las siguientes normas:

  • Ser declarado núcleo zoológico por la consejería competente.
  • Llevar un registro con los datos obligatorios y los controles periódicos.
  • Tener buenas condiciones higiénico-sanitarias.
  • Disponer de instalaciones adecuadas para evitar contagios en casos de enfermedad y guardar periodos de cuarentena, si fuese necesario.

Obligaciones del consumidor

Las personas que deciden adquirir un perro o un gato como mascota tienen que cumplir con unas obligaciones sanitarias y administrativas:

  • Vacunar y realizar los tratamientos obligatorios al animal.
  • Disponer de una cartilla con sus datos y con las vacunas y tratamientos realizados.
  • Tener al animal registrado.
  • Que lleve un chip para identificarlo en caso de pérdida.
  • Obligatorio tener un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros si se tiene un perro «potencialmente peligroso».

Si el animal es potencialmente peligroso, es obligatorio:

  • Disponer de una licencia administrativa otorgada por el ayuntamiento de residencia del propietario.
  • Formalizar un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Si se trata de una mascota exótica (reptiles, ranas, hurones, loros, tarántulas…), el propietario debe:

  • Asesorarse sobre sus cuidados especiales y manutención antes de llevarlo a casa.
  • Asegurarse de que la venta es legal y no se trata de una especie protegida cuya venta está prohibida. Se puede solicitar al vendedor la acreditación de que el animal procede de una importación autorizada (certificado CITES).

Transporte de animales

En avión:

  • Se pueden transportar como máximo cinco mascotas por persona.
  • Deben ir colocados en un recipiente adecuado y ser facturados para viajar en la bodega, excepto si las dimensiones del recipiente respetan las medidas y peso máximos y no molestan al resto de viajeros, en cuyo caso pueden viajar con sus dueños en la cabina de pasajeros.
  • Tienen que viajar documentados, con un pasaporte para animales de compañía o un certificado veterinario, indentificados mediante chips o tatuajes y vacunados. Confirme con la compañía aérea los requisitos que solicita el país al que se dirige. Hay algunos que no admiten la entrada de animales en ningún caso.

En tren:

Solo se puede llevar un animal en este medio de transporte si:

  • Es un perro guía que acompaña a una persona invidente.
  • Es pequeño, siempre que sea transportado en un receptáculo idóneo, con su cartilla sanitaria y que no resulte molesto para los otros viajeros.
  • Solo se puede llevar uno por persona.

En autocar:

Cada compañía tiene sus propias normas. Algunas permiten que las mascotas viajen en la bodega del autocar.

En coche:

Está prohibido llevar al animal suelto o en el asiento delantero dentro del vehículo, ya que podría interferir en la conducción. Si lo que se quiere transportar es un perro o un gato, se puede utilizar un receptáculo adecuado o colocar una separación entre la zona delantera y la trasera, para que el animal no entorpezca al conductor.

Otras cosas que hay que saber

  • En el caso de perros o gatos, es recomendable llevarles al veterinario, una vez comprados, para hacerles un chequeo y comprobar que su estado de salud es adecuado.
  • El perro debe permanecer con la madre, como mínimo, hasta los dos meses de edad. Si el animal se vende antes en un establecimiento, no será un establecimiento recomendable.
  • Si se quiere una determinada raza, se debe acudir a un criador especializado.
  • Conviene demandar un documento donde el comprador manifieste que el animal está sano.
  • En la cartilla sanitaria oficial debe constar información como raza, pedigrí, sellos de las clínicas veterinarias, con el número del colegiado facultativo que corresponda…

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