Si se adquiere un artículo de alta gama y se teme por que pueda sufrir un percance tras los dos años de garantía legal, puede ser útil contratar una extendida, pero sin olvidar leer la letra pequeña.

¿Es recomendable contratar una garantía extendida al comprar un ordenador portátil o resultará suficiente la protección de la garantía legal de dos años? Son muchos los consumidores que consideran que contratar una garantía extendida es pagar un sobreprecio por el producto que adquieren. ¿En qué casos tiene sentido contratar este plus de seguridad y cobertura para un artículo?

Garantía legal de dos años

Cada vez son más las ocasiones en las que al comprar un artículo, el establecimiento brinda la posibilidad de extender su garantía, a cambio de desembolsar una determinada cantidad de dinero (mayor, cuanto más tiempo dure o más coberturas incluya).

Cuando se adquiere un bien muy frágil o muy costoso, puede compensar tener esta garantía adicional, pero antes de decidirse y firmar, conviene que saber que en España todo producto nuevo tiene una garantía legal de dos años. Esta implica el derecho de exigir al vendedor la reparación o la sustitución del producto, todo ello de manera gratuita y contando gastos de envío, materiales, mano de obra, etc.

¿Es buena idea ampliar la garantía?

Además de la garantía legal, el vendedor o el fabricante pueden otorgar una garantía comercial adicional, voluntaria, con la que adquieren un compromiso mayor con su cliente. Esta garantía extendida puede ser en el tiempo, en las coberturas que incorpora o en los dos términos. Pero hay que pagar por ella. ¿Vale la pena hacer este gasto?

Si se cree que no es probable que el producto que se acaba de comprar necesite reparaciones o que los posibles arreglos no serán muy costosos, no parece que se obtengan demasiadas ventajas por contratarlas. Una encuesta de 2104 del magacín Consumer Reports señala que el 55% de los consumidores que adquirieron una garantía extendida no la habían utilizado en toda la vigencia de la póliza.

Además, la mayoría de los productos que salen en la actualidad al mercado son cada vez más confiables, duraderos y de calidad. Y, según los expertos, si un equipo no se rompe en el primer año de uso, será muy difícil que lo haga en los tres o cuatro siguientes.

¿Son caras las garantías extendidas?

A las consideraciones anteriores hay que añadir el precio de las garantías. ¿Son muy caras? Depende de la calidad y precio del producto, así como del plazo y coberturas de la garantía adicional. Pero, en ocasiones, se mueven en torno al 15% del precio del bien, por lo que merece la pena pensar si de verdad se cree que se emplearán antes de firmar uno de estos contratos. Muchas veces, cuando algún artículo se estropea, sale casi mejor reemplazarlo por un modelo nuevo, que haber pagado esa garantía.

¡Atención a la letra pequeña!

Esta nueva moda de acompañar la transacción comercial con el añadido de una garantía extendida puede resultar, a la postre, poco útil para el comprador. Además, hay que asegurarse muy bien de qué se está firmando, como en el caso de los créditos o las compras a plazos, y conocer en detalle todas las condiciones.

De hecho, este producto -que es habitual con forma de póliza de seguros- tiene a veces tanta letra pequeña y tantas salvedades que, aunque se estropee el artículo, puede que al final no incluya la cobertura concreta que se necesita o que el servicio técnico que se tenga que encargar de la reparación no sea del agrado del cliente.

Por esto, entre otras razones, aunque brinden más años de garantía, nunca se debe salir del comercio sin conocer quién prestará la garantía, sus coberturas concretas o si hay algún servicio que deba abonar el usuario y en qué condiciones. Como siempre se recuerda, es esencial leer con detenimiento la letra pequeña y ¡nunca ser tímidos a la hora de preguntar ante cualquier duda que surja!

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