A la gran mayoría nos encanta disfrutar de una buena receta de risotto, y qué mejor época que ésta para recolectar las tan necesarias y suculentas setas y hongos. Os ofrecemos unos consejos para realizarlo de forma segura.

setas hongos risotto

– En primer lugar (y antes siquiera de empezar la búsqueda) debemos asesorarnos bien, de la mano de un experto, para poder identificar los ejemplares y especies adecuados. Una buena información previa es la más primordial de las prevenciones.

– Debemos recordar que aunque hayamos identificado perfectamente el ejemplar y éste pertenezca a una especie comestible… puede seguir albergando problemas de seguridad alimentaria. Por ello, debemos descartar aquellas setas u hongos que estén cerca de zonas potencialmente contaminantes como cercanías de una carretera, vertedero, zona industrial… etc. También es conveniente verificar el estado en el que se encuentra cada seta: existencia de larvas, podredumbre, suciedad ó la presencia de otras especies cerca del pedúnculo.

– Jamás confiar la seguridad de lo recolectado a mitos ó leyendas urbanas como la cuchara de plata que se ennegrece con el veneno ó el ingerir leche como paliativo ante un problema de intoxicación. Resulta mucho más recomendable, en primer lugar, guardar al menos un ejemplar en el congelador (a modo de muestra) cuando no tengamos la certeza de que las setas sean adecuadas… y aún así deseemos consumirlas. También conviene tener a mano el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología para solventar cualquier duda ó posible problema: 91 232 33 66.

– Conviene recordar que setas y hongos son un bocado muy delicado… pero con frecuencia indigesto. Un buen ejemplo lo tenemos en la Macrolepiota procera (los populares galimpiernos), muchos comensales muestran molestias gratointestinales durante días ingiriendo tan sólo un sombrero.

Adoptando una medidas esenciales podremos disfrutar plenamente y de forma segura de éste auténtico manjar.

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