Los nuevos modelos de comercio (fundamentalmente On Line) han creado entre los usuarios nuevas exigencias en cuanto a métodos de pago. Lejos ya de aquel manido «contra-reembolso» la mayor parte de las webs y servicios nos exigen fórmulas de pago telemático, pero ¿son seguras?. Lamentablemente…. no.

Internet pone ante nosotros una amplia oferta de productos y servicios. Mejores precios, entrega casi inmediata, mayores opciones de elección pero también conlleva una nueva necesidad: la necesidad de disponer de sistemas de pago electrónico que, como hemos comprobado no siempre nos ofrecen unas mínimas garantías de seguridad. Veamos por qué.

Tarjetas de Crédito.

Son «la estrella» de los productos bancarios. Algo que nuestra entidad nos ofrece con creciente insistencia y que, en algunos casos, llega a convertirse en un auténtico dolor de cabeza para el usuario (altos intereses, difícil amortización, tarjetas «revolving»…etc.).

Pero ¿son seguras para pagar en Internet?. Como ya demostramos en anteriores artículos (Click para leer: «¿Cómo saber si nos han engañado en una Compra On Line») Cuando una web nos exige simplemente el número de tarjeta (con su fecha de caducidad, código de seguridad CVV ó CVC…etc.), nuestras garantías como usuario empiezan a decaer: recomendamos que la web adopte un sistema de verificación como el «Verified by Visa» para que tengamos que confirmar la compra usando nuestro móvil.

hace apenas unas semanas, Paypal modificó su política de actuación: ¿Son de los que usan la opción «enviar a un amigo ó familiar» para evitar la correspondiente comisión?

Pero éste sistema tampoco es del todo infalible. Numerosos usuarios en toda España están sufriendo una novedosa estafa: la clonación fraudulenta de su tarjeta SIM, lo que permite a los amigos de lo ajeno disponer de nuestra tarjeta (¡y de nuestro dinero!) con total y absoluta libertad. Sin que los sistemas de seguridad de nuestro banco lo perciban…. hasta que la cantidad empieza a ser demasiado elevada. Luego no, éste método de pago no cumple con los mínimos de seguridad que debería.

Paypal.

Fué el rey de los pagos electrónicos, nos permitía operar sin comprometer nuestra cuenta bancaria y sin tener que usar la temida Tarjeta de Crédito. Hasta aquí… todo bien. Durante los últimos años Paypal se ha convertido en el recurso más fácil para los piratas informáticos: con sólo disponer del correo electrónico asociado y de nuestra contraseña, tienen libre acceso a todos los métodos de pago asociados.

El problema se agrava por que, cuando ésto ocurre, debemos encomendarnos al Centro de Resolución de Controversias de la propia empresa, dejándonos a las entidades que nos dedicamos a la Defensa del Consumidor casi sin resortes de actuación. Por éste motivo cada vez menos comercios electrónicos permiten ésta modalidad de pago.

Por otra parte, hace apenas unas semanas, Paypal modificó su política de actuación: ¿Son de los que usan la opción «enviar a un amigo ó familiar» para evitar la correspondiente comisión? pues sepan que ésta nueva opción conlleva – y así lo indica Paypal – renunciar expresamente a cualquier reclamación posterior. Claro; no parece procedente «reclamar» a alguien de nuestra confianza, ¿verdad?. El problema es que los ciberdelincuentes no tardarán en hacer uso de éste resorte para despojarnos de nuestros Derechos como Consumidores.

Resumiendo….

Reconocimiento Facial (ya utilizado por entidades como Caixabank en España), huella digital ó real, pulseras de prepago… las entidades andan inmersas en nuevas fórmulas que nos confieran mayor seguridad. Mientras tanto, la mejor herramienta para mantenernos alejados de posibles engaños, estafas ó disgustos… es la prudencia.

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