En los últimos meses se ha convertido en un caso redundante: el Consumidor recibe una oferta comercial a través de una Red Social, cursa la posible compra…. y acaba siendo objeto de una estafa, ¿qué está ocurriendo?.

Comprar en Redes Sociales

La mayor parte de los Consumidores utilizamos las Redes Sociales de forma gratuita; sin tener que abonar cuotas ni otros gastos por uso. Por ello, es normal que tales Redes muestren anuncios de terceros como soporte publicitario.

El momento más peligroso de la transacción es cuando se requieren nuestros datos de pago».

Tales anuncios, en su gran mayoría son veraces, legítimos y seguros. Sin embargo, hay quien utiliza éste soporte para realizar transacciones comerciales nada lícitas.

Haciendo uso de la propia interfaz de usuario (en gran número de ocasiones ni tan siquiera utilizan los espacios comerciales habilitados por la propia Red Social) ofertan a terceros, distintos productos y servicios. El grueso de la transacción se realiza por éste canal, sin tener un mínimo soporte ó garantía de seguridad. Ésto les permite actuar de forma rápida; haciendo uso de la amplia capacidad de difusión que tienen redes como Facebook, Twitter ó Instagram (entre otras).

¿Cómo detectarlo?.

Lo habitual es que, cuando iniciamos cualquier transacción comercial, el vendedor nos derive a una «zona segura» que puede ser su propia web, su tienda On Line ó un soporte parecido. Allí podremos ver las condiciones de compra, los términos legales y todos aquellos epígrafes que establece la Ley de Consumo en España. La primera señal de que algo no va bien es cuando el vendedor insiste en continuar nuestra compra sin salir de la Red Social desde la que nos ha captado.

El momento más peligroso de la transacción es cuando se requieren nuestros datos de pago. Desde Atención al Consumidor, insistimos en que éste proceso debe realizarse dentro de una pasarela segura en la que nosotros introduzcamos manualmente los datos de compra y que, paralelamente, nos muestre todos los conceptos, desgloses e impuestos antes de proceder a la aceptación de toda la operación. Evidentemente, cuando se pide nuestro número de tarjeta mediante chat, teléfono ó correo electrónico es, casi siempre, síntoma de que las cosas no están transcurriendo como deben. Si se nos exige transferencia bancaria como única alternativa… deberían saltar todas nuestras alarmas como consumidores.

El tercer punto de posible conflicto son las vías de contacto que nos ofrece el vendedor para resolver nuestras dudas (ó posibles incidencias) como Consumidores: ¿atiende todas nuestras consultas dentro de la propia Red Social?, ¿nos porporciona un correo electrónico?, ¿un número de teléfono?, ¿sabemos de dónde es ese número de teléfono?.

Plantearse todas éstas dudas antes de realizar la compra ó, incluso, trasladárselas al vendedor puede ser la primera y mejor garantía para poder ejercer como Consumidores…. sin que nuestros Derechos se vean afectados.

Contacte con nosotr@s.

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