En éste mundo, cada vez más globalizado, las tradiciones, costumbres y hábitos circulan libremente y se asientan con mayor rapidez y facilidad entre los Consumidores. Desde hace un par de años, el usuario español se está viendo envuelto en una peculiar y no muy conocida tendencia: «las ofertas de Halloween». Y sí, crean algo de terror.

Cuando la mayor parte de los Consumidores se encuentran a la espera del celebrado «Black Friday», asistimos de forma repentina a lo que puede considerarse como un anticipo: las ofertas de Halloween. Llegan a nuestro correo, aparecen en forma de banner y – desde hace unos años – incluso en folletos publicitarios.

En el mercado anglosajón, éste tipo de descuentos es todo un clásico, sobre todo en productos informáticos, electrónicos y software. Para el Consumidor español, son una nueva y muy tentadora oferta que llega de improviso y nos deja muy poco margen para pensar. Seguro que a éstas alturas incluso su propio programa Antivirus ya se ha insinuado, muy sugerentemente, ofreciéndole una renovación a precio de escándalo. ¡Es Halloween!. Cuidado.

¿Truco ó trato?

Descuentos increíbles que sólo duran unos días. Nos dejan poco tiempo para pensar… y hay mucho que decidir. No es, desde luego, la combinación más recomendable para el Consumidor. Pero, ¿qué esconden?, ¿qué tienen de malo?. Veamos la letra pequeña.

Muchas de éstas ofertas, sobre todo las de software, se rigen por las normas comerciales del mercado anglosajón que, en muchos casos, no respetan las garantías Españolas y Europeas.

De hecho, muchas de las renovaciones, licencias, programas y suscripciones que nos proponen éstas fechas concretas, llevan aparejadas (prácticamente todas): pequeños resortes como las renovaciones automáticas, año tras año, la necesidad de comprar otros productos adicionales ó la imposibilidad de elegir la opción que requerimos como usuarios.

Ó dicho de otra forma: su antivirus le propondrá una rebaja del 80% para el año en curso, pero al año que viene es probable que deba pagar religiosamente las 5 licencias que nos han regalado… ¡a su precio habitual!.

Halloween esconde sorpresas…

Otras empresas (especialmente las de tecnología y electrónica) aprovechan para volver a meter en mercados y lineales productos descatalogados ó ya obsoletos; unidades que no son demasiado atractivas para vender en el Black Friday pero que ocupan espacio en stocks y almacenes.

La desventaja de comprar material obsoleto (por económico que resulte) es obvia: peor servicio postventa, falta de recambios y accesorios, vida útil más corta (¡recuerden la obsolescencia programada!) y menor capacidad de elección para el Consumidor: seguro que el color del smartphone que queremos ya no se encuentra disponible.

Por último, pero no menos importante. Poco tiempo para decidir… una oferta tentadora… es el entorno ideal para que los más desaprensivos hagan de las suyas. En éstas fechas conviene tener aún más presentes las recomendaciones que realizamos en Atención al Consumidor para realizar compras seguras en Internet. Sólo así podremos saber si hacemos un buen trato… ó por lo contrario recibimos un susto antológico.

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