La Policía advierte del aumento de los fraudes «online» camuflados tras artículos baratos, ofertas de empleo o «productos milagro».

Los fraudes en la red están a la orden del día y cada vez son más habituales.

Los especialistas de la brigada de investigación tecnológica (BIT) de la Policía Nacional se han enfrentado este año a un notable incremento de los delitos «online» y por eso aconsejan a los ciudadanos tener sumo cuidado a la hora de hacer operaciones por internet. La Policía hace especial hincapié en que los internautas sean muy cautos con los supuestos «chollos» que se ofrecen en la red, sobre todo en páginas poco conocidas, y que comprueben la fiabilidad del vendedor, ya que pueden ser víctimas de una estafa.

Los especialistas señalan que esas estafas se dan especialmente con el gancho de falsas gangas ofrecidas en páginas, foros o anuncios sobre artículos o servicios buscados de forma masiva por los internautas. Así, los Smartphones (móviles de última generación), los artículos de electrónica más demandados, los videojuegos, los vehículos de segunda mano, las prendas de vestir y los objetos muy caros (teóricamente con un descuento irrechazable) son algunos de los productos más utilizados por los delincuentes para llevar a cabo sus fraudes.

Los agentes especializados aseguran que otro de los casos más repetidos es el de las ofertas de empleo demasiado atractivas, que luego nunca se hacen realidad. También alertan sobre los conocidos como «productos milagro», cuyas supuestas bondades para la salud o bienestar no son científicamente demostrables y muchas veces no son sino el llamado «efecto placebo».

El auge de las redes sociales y de las webs de contactos para la búsqueda de pareja ha afianzado también el timo de la supuesta «ciberenamorada», que desea encontrarse con su interlocutor «online», pero que necesita dinero para hacerlo. También destacan entre los engaños el de los falsos procesos de casting para modelos de pasarela, la venta de réplicas de ínfima calidad como si fueran productos auténticos, las peticiones de solidaridad con motivos muy diversos (pero siempre conmovedores), concursos y concesiones de premios que requieren llamar a números de tarificación especial o aquellos links o archivos que utilizan reclamos atractivos, pero que, en realidad, buscan instalar un troyano, virus o malware, con el que se pueden obtener los datos sobre el usuario. Otro riesgo, muy presente en los mails, es el «phising», esos correos electrónicos que tratan de engañar a su receptor para que crea que es su entidad financiera o de servicios habitual y le facilite sus datos para acceder a sus cuentas y robarle.
Fuente:ine.es

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