Desde hace varios años las gasolineras tradicionales pugnan con los surtidores de los supermercados y grandes superficies. Éstos últimos venden el combustible a precios sensiblemente menores, ¿dónde está el truco?.

Precio de las gasolinas en España. Aditivos.

Pese a los intentos de gobiernos y legisladores por liberalizar el mercado de los hidrocarburos, España sigue siendo uno de los países dónde gasolina y gasoil tienen un precio más elevado.

Los surtidores emplazados en supermercados, grandes superficies y centros comerciales ofrecen este estándard más básico que establece la Ley

Por éste motivo, a la hora de llenar el depósito de nuestro vehículo, cada vez más usuarios acuden a las ofertas de las grandes superficies… con unos precios algo más razonables. Frente a la apuesta por el precio, las gasolineras tradicionales reivindican calidad. ¿Quien tiene razón?, ¿cual es la mejor opción?.

Los aditivos: la clave del precio final.

La calidad de gasoil y gasolina en España está férreamente regulada por la Comisión de Energía, a través de la Ley de hidrocarburos. Por ley se regulan unos estándares mínimos de calidad que tienen que cumplir todos y cada uno de los surtidores del país.

O dicho de otro modo; picarescas aparte (tema del que ya hablamos en éste Portal), en cualquier surtidor de España encontraremos gasolina de calidad suficiente como para sotener el uso diario de nuestro vehículo con unas adecuadas condiciones de eficacia y seguridad.

Los surtidores emplazados en supermercados, grandes superficies y centros comerciales ofrecen este estándard más básico que establece la Ley, a un precio más reducido: gasolina de calidad pero sin los aditivos «de marca» que nos ofrecen otras compañías.

¿….y se  percibe ése «plus» de calidad?.

Frente al modelo de «marca blanca» que promulgan las grandes superficies; las compañías tradicionales incluyen en su producto una serie de aditivos que permiten una mejor combustión, mayor nivel del protección de la mecánica (sobre todo frente a la oxidación interna) e, incluso, una mayor eficiencia de elementos clave como los inyectores.

Obviamente, tales añadidos tienen un coste… y un precio, por lo que llenar el depósito con una 98 de calidad en éstos establecimientos supone un gasto más elevado; concretamente de hasta 30 € por depósito.

Pero… ¿Merece la pena?. Todo depende del tipo de mecánica que utilicemos, del nivel de uso y exigencia… y las preferrencias del propio conductor. Un buen punto de partida es consultar el propio manual del vehículo, en él nos darán buenas pistas sobre como influye la calidad ó el octanaje del combustible en el rendimiento final del motor.

Cada vez más vehículos equipan lo que se denomina «sensor de detonación», que permite adaptar el comportamiento del motor a la calidad del combustible utilizado. De ésta forma podemos «escatimar» más cuando utilicemos el vehículo en rondas urbanas y «apretar» la mecánica con un buen combustible de 98 octanos en alguna que otra escapadita de fin de semana.

 

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