Desde hace unos días, el popular sistema de mensajería ha sembrado la polémica entre sus usuarios al plantear posibles vulneraciones de la privacidad. Su última actualización pretendía condicionar el uso de la aplicación a una cesión de datos abierta y no muy transparente. Las reacciones de los Consumidores no se han hecho esperar pero… ¿qué hay de verdad?.

Empecemos con una relativa llamada a la calma: al menos a corto plazo, WhatsApp no aplicará las transferencias de datos que han llevado a miles de usuarios a optar por otras alternativas de mensajería como Telegram, Threema ó la emergente Wire. Y no; ésta decisión no es precisamente fruto de las presiones de los Consumidores. El motivo, nos tememos, es mucho más prosaico.

Uso masivo de Internet

Para entender lo que ha ocurrido tenemos que remontarnos a una fecha indeterminada entre el final de la Segunda Guerra Mundial y 1976 cuando Estados Unidos implantó una herramienta de «escuchas globales» («The Big Ear», en castellano «la gran oreja») denominada Red Echelon (os recomiendo leer éste artículo) que monitorizaba (quizás «monitoriza», a través de sus «carnívoros» (Sic.) DCS1000) flujos de información con una eficacia asombrosa y, siempre, con la Defensa Global de USA como disculpa, motivación y lema.

Cuando expuse ésta tecnología en mi programa de doctorado, mis compañeros pasaron – en apenas unos minutos – de mirarme «como las vacas a los trenes» a no invitarme a los cafés del descanso. No les culpo; ¡¡¡ fijaos la que tuvieron que liar los norteamericanos para convencer al Gobierno de Aznar de que la cosa iba en serio !!!: «¿Echelon contra ETA? (Periódico El Mundo)«.

Seguridad y Privacidad: USA frente a Europa

El descomunal crecimiento de Internet, las necesidades de seguridad surgidas tras el 11S y ése peso de lo Digital en la Economía que tantísimo nos cuesta admitir en éstas tierras, le crearon tal cefalea al saturado Echelon, que el Gobierno de USA decidió delegar ésta función en las propias empresas de desarrollo…. y en unos Consumidores que – sorpresivamente – pasaron a convertirse abiertamente en fieles «reporteros de su propia vida». Hola Gratuidad: Adios Privacidad.

Privacy Shield

Así que no nos llevemos las manos a la cabeza, Estados Unidos estableció un marco jurídico que da cobertura legal al flujo a terceros de aquellos datos que considere «procedentes» y necesarios para preservar su seguridad. Éste procedimiento, que legitima las pretensiones de WhatsApp, provocó paralelamente el enfado del Consumidor Europeo que – tras las caóticas normativas «Privacy Shield» (imagen de la izquierda) y el calamitoso marco legal «Safe Harbor» (una pena el no poder poner determinado emoticono aquí) sólo vio consuelo en la implantación del Reglamento General de Protección de Datos (ó RGPD); el mismo que ha «parado los pies» a WhatsApp.

California… también la lía

WhatsApp in damage control in the wake of privacy policy backlash

Tras un auténtico «choque de trenes» con el Consumidor de la UE, WhatsApp publicó una curiosa infografía para – presuntamente – llamarnos a la calma (imagen de la derecha). La misma que ha provocado las severas suspicacias de los «frikis» que poblamos el Departamento de Informática de Atención al Consumidor.

Tras forzar las dioptrías y a través de nuestras tupidas gafas de pasta… seguimos sin ver qué ocurre con los archivos, elementos comprimidos y contenedores de datos externos que permite compartir el popular servicio de mensajería. ¡Y ojo! que raro es el formato que se les escapa.

Tampoco en California – meca de la Informática, del Surf y de los Geek – lo ven claro, así que han optado por recordar a WhatsApp el cambio normativo que se produjo hace exactamente un año y que antepone a ése afán primigenio por la «Seguridad Nacional»… los Derechos del Consumidor, su privacidad, la integridad de sus datos y de sus propias vidas. Jaque Mate (De momento): WhatsApp recula y pospone sus pretensiones.

Quedaría genial cerrar éste artículo diciendo que han prevalecido los Derechos del Consumidor, pero no; no sería justo: en éste caso ha vencido la cordura, el afán mercantil y un hilito del Derecho Natural que, con demasiada frecuencia, cedemos ante Internet…. pero que ahí sigue; amparándonos pese a todo. Pese a nosotr@s mism@s….

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