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Empresas de Recobros.

«Tengo una deuda con mi compañía de telefonía y he recibido una carta en la que amenazan con denunciarme, ¿qué puedo hacer?«. Ésta pregunta se está convirtiendo en una constante de muchas de las consultas que recibimos diariamente.

«Todas aquellas personas que pudieran verse afectadas por una situación de éste tipo, no deben resignarse ni ceder ante las presiones».

A lo largo de los últimos meses se han disparado los casos tramitados por nuestro Departamento Jurídico relacionadas con las célebres empresas de recobros e impagos. La crisis y el endeudamiento de las familias españolas han propiciado que el número de empresas que se dedican a éste tipo de operaciones se multiplique de forma exponencial.

El problema es que, junto a las compañías que realizan desde hace años tal labor con absoluta profesionalidad, aparecen entidades (por lo general de nueva creación) que en muchas ocasiones recurren a amenazas, coacciones e – incluso – extorsiones tanto al propio afectado como a familiares e incluso vecinos.

En alguno de los casos resueltos desde Atención al Consumidor hemos recibido testimonios de usuarios que han recibido insultos, avisos ilegales de embargo y hasta amenazas telefónicas. En éstos casos, el tiempo juega en contra del afectado y conviene actuar sin mayor demora para evitar situaciones no deseadas y la tan temida inclusión en un fichero ó lista de morosos.

¿Por qué ocurre ésto?.

Cuando el consumidor adquiere una deuda con una compañía y ésta considera que realizar el cobro va a entrañar cierta dificultad, el caso se deriva a una empresa de recobros. Por lo general, tales empresas realizan una labor de mediación para intentar que el usuario realice el pago de forma amistosa y consensuada. En otras ocasiones, la propia empresa de recobros compra la deuda a las compañías para encargarse de tramitarla recuperación de lo adeudado de una forma más directa.

El problema se genera cuando alguno de éstos impagos cae en manos de empresas de dudosa profesionalidad que actúan de forma expeditiva y, en cada vez más casos, al margen de la Ley. Comienzan entonces las cartas de aviso legal, las amenazas telefónicas y las coacciones tanto al propio deudor como a vecinos, familiares e incluso en la propia empresa ó puesto de trabajo de la persona que contrajo la deuda. La situación, a nivel personal, acaba convirtiéndose en insostenible.

Muchos afectados, ante semejante presión, deciden afrontar el pago… y es precisamente cuando se manifiesta un nuevo problema. Al preguntar por el monto total de lo que se debe, cada vez más usuarios comprueban que ésa deuda inicial se ha disparado de forma desmedida gracias a presuntas comisiones administrativas, intereses de demora, penalizaciones y otros conceptos que – en numerosas ocasiones – son de una legalidad, como poco, más que dudosa.

¿Qué hacer?.

El tiempo de reacción en éstos casos es fundamental, ya que conforme avanza el caso, la situación va generando un deterioro cada vez más lesivo para el afectado. Por otra parte, el hecho de que las cuantías solicitadas se vayan disparando de forma continua, provoca que en determinados casos se llegue a cantidades que sí justifiquen la apertura de un proceso judicial, algo que, como cabe suponer, debemos evitar.

Por ello, todas aquellas personas que pudieran verse afectadas por una situación de éste tipo, no deben resignarse ni ceder ante las presiones, la mejor solución es ponerse en contacto lo antes posible bien con un profesional. En Atención al Consumidor gestionamos diariamente situaciones de éste tipo dando asesoramiento y cobertura a los afectados. Si éste es su caso, no dude en contactar con nosotros lo antes posible. Nuestro equipo técnico y humano se pondrá a su entera disposición para resolver su situación de la forma más óptima y adecuada.

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