Alguien llama a nuestro portero automático de forma rotunda. Preguntan (con nombre y apellidos) por el titular del actual contrato de suministro eléctrico. A continuación nos indican que es una inspección por que nuestro consumo no cuadra con lo contratado. Estamos a punto de recibir la visita en nuestro propio domicilio del «Guaperas de la Tablet». Cuidado.

En sus técnicas de «puerta fría» algunas grandes compañías de energía parecen no conocer límites (en lo ético, sobre todo). Así al consabido – y ya denunciado en nuestro servicio – timo de «la optimización de tarifa» (que en realidad conlleva un indeseado cambio de empresa de suministro) se une otro conato aún más social, más agresivo, si cabe.

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Abrimos la puerta del domicilio y ante nosotros se perfila un joven de aspecto y modales intachables, esgrimiento una sofisticada tablet que maneja con cuidados ademanes y virtuosas coreografías.

…..acaban de captar nuestra atención. ¡Y de qué manera!».

Como los ideólogos de tamañas tácticas son sabedores de que apenas disponen de unos segundos para evitar el clásico portazo, pronto recibimos la primera «andanada»: nuestro consumo real no coincide con el originalmente contratado.

El miedo como reclamo.

Viene a nuestra cabeza el catálogo de enseres que tenemos enchufados, las dos horas de horno que dedicamos a aquella receta de Arguiñano ó – temblamos – la consabida posibilidad de que nos hayan «puenteado» el contador (otro gran clásico de nuestra picaresca nacional). Acaban de captar nuestra atención. ¡Y de qué manera!.

Mientras constatamos el adusto gesto de nuestro visitante mostrándonos datos gráficos de lo más elocuente, nuestra inquietud se dispara… hasta que el visitante revela el verdadero motivo de su llegada.

«Su actual consumo no coincide con lo que tiene contratado, tenemos un problema…. pero nosotros podemos ayudarle a pagar menos«. Sin mostrar documentación alguna, documento en soporte físico (¡papel!) ó prueba palpable, nos muestra el problema y nos vende la solución que – mucho nos tememos – pasa por cambiar de compañía, aún cuando, éste meritorio actor, se identifica como gestor de nuestro actual proveedor. Obviamente no es así. ¡Cuidado!.

Nuestros datos… en manos ajenas.

En Atención al Consumidor no dejamos de sorprendernos por la facilidad con la que nuestros datos fluyen desde nuestra «Compañía titular» a terceras partes ó entidades, lo que supone una clara vulneración de la actual Ley Orgánica de Protección de Datos (Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal). sin embargo, y al menos en el momento de publicar el presente artículo, las sanciones Ministeriales son más bien… inexistentes.

¿Hay solución?.

Por supuesto. Si es usted uno de los afectados por éstas prácticas no dude en contactar con nuestro Equipo de Asesores (Click Aquí), le ayudaremos a resolver cualquier posible problema ó incidencia. Sus Derechos son lo primero.

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